Banfield mereció más que Huracán por lo hecho en el segundo tiempo y pese a estar dos veces abajo en el marcador terminó igualando 2-2. Los tantos para el Globo los convirtió el eterno goleador, Roly Zárate, mientras que para el Taladro convirtieron Carrusca y Zelaya.
El partido arrancó sin mucho fútbol y parecía que las emociones tardarían en llegar pero no fue así. Antes de los diez minutos de juego, Víctor López agarró a Diego Rodríguez de la camiseta y el árbitro Rafel Furchi no dudó en cobrar penal pese a la protesta de casi todo el plantel visitante. El encargado de cambiarlo por gol fue Zárate, quien con un disparo fuerte y alto puso el 1-0 para hacer festejar a Parque Patricios.
El tanto obligó a los dirigidos por Falcioni a adelantarse en el terreno y a jugar un juego que no está acostumbrado: el de ser ofensivo. Pero no dudó el Taladro en ponerse el traje de protagonista, pese a no ser el papel que mejor le sale. De la mano de su mejor jugador, Walter Erviti (quién ayer fue más sacrificio que lujo) fue en busca del empate. Y la igualdad no tardó en llegar gracias a un grave error de Monzón. A los 16 minutos, Gabrile Méndez disparó desde afuera del área un remate flojo que sin embargo complicó al arquero de Huracán. El uno del Globo dio un rebote corto al medio y Carrusca no perdonó. 1-1 y a pensar de nuevo para los locales.
Pero le llevó un buen rato despabilarse después del tanto a los dirigidos por Rivoria y Banfield, por su parte, aprovechó el envión anímico. Sin un dominio arrollador fue más y generó varias situaciones de riesgo para el arco local.
La reacción de Huracán pareció llegar en el complemento gracias una vez más a Zárate. El Roly fue lo mejor de Parque Patricios, mostró alma, vida, juego y lo más importante: gol. A los diez minutos de la segunda mitad, el delantero mostró toda su habilidad en un delicioso gesto técnico, recibió la pelota, la aguantó, giró y sacó un zurdazo para liquidar a Bologna, quien voló sabiendo que no tenía nada que hacer.
Pero parecía que Zárate jugaba sólo, sus compañeros no lo acompañaron para bancar la ventaja y a los 16 minutos Zelaya le ganó a Quiroga y metió un cabezazo para callar a todo Parque Patricios. Luego del gol fue todo de la visita. Banfield empujó, fue a buscar. Sabía que podía ganar el partido y la última media hora se jugó en una sola mitad de la cancha.
Huracán tuvo una, clara, clarísima que terminó en gol de Mariano Martínez y fue mal anulado por el árbitro a instancias del línea Marcelo Aumente. Pero hubiese sido injusto el triunfo. Fue empate 2-2, el cuarto consecutivo para Banfield que volvió al Sur con sabor amargo. No tanto como los del Globo que se fueron silbados por sus hinchas.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario